Saturday, January 16, 2010

DULCE VENGANZA


El Barça ha goleado al Sevilla por 4-0 para afirmarse como líder de la Liga, para aumentar su ventaja sobre el Real Madrid a cinco puntos, para poner la directa rumbo al título y para dejar claro que su poderío está intacto.

Cierto, los de Guardiola están fuera de la Copa del Rey y no podrán repetir el triplete, pero nadie puede rebatir que el mismo equipo que le apeó de forma injusta de esa competición es, lisa y llanamente, muy inferior al hexacampeón. Quedó demostrado en el transcurso de la eliminatoria de Copa más allá del marcador global y grabado a fuego sobre el césped del Camp Nou en la noche de este sábado.

Los cuatro goles azulgrana han llegado en el segundo tiempo, tras una primera parte muy completa en la que el volumen de juego del Barça volvió a consagrar a Palop, el meta del Sevilla en el MVP de su equipo. En ese primer tiempo el de La Alcudia ahogó el grito de gol a Henry, a Ibrahimovic, a Iniesta, a Messi y a todo aquel que intentara vulnerarle. Tras su exhibición en la Copa, Palop mostró que aún le quedaban restos de kryptonita en el cuerpo para parar al hexacampeón, pero las super vitaminas se le acabaron tras el descanso y se llevó cuatro goles como cuatro soles bajo su capa.

El primero ha llegado tras una magnífica jugada tejida por Márquez y rematada por Piqué (sí, leen ustedes bien, los dos centrales azulgrana), que acabó introduciendo en su propia portería el internacional francés Julien Escudé. El segundo gol ha sido obra de Pedro pero el 50% de su belleza le corresponde al sensacional pase que le hizo Xavi para dejarle mano a mano con el portero. Y los últimos dos tantos han sido obra del mejor jugador del mundo: De Lionel Messi. Un enorme Leo, que se ha sacado la espina de la eliminación de Copa batiendo a Palop con dos definiciones exquisitas. 'Delicatessen' marca de la casa.

Sin embargo, para encontrar lo más destacable de la noche, más allá de los goles y de la fantástica noticia que significan los 101 tantos de Messi como azulgrana, hay que recurrir al aspecto colectivo. A la capacidad que ha exhibido el Barça como grupo para sobreponerse tras una profunda decepción y para imponer sus convicciones sobre un rival avaro, pero inteligente y duro de pelar.

Un contrapunto interesante lo encontramos si revisamos el trabajo de Barça y Real Madrid en esta jornada. Mientras los blancos han lucido nerviosos y han hecho gala de una notable ansiedad en Bilbao, el Barça, acuciado también por la presión que conlleva mantenerse en la élite tras un año de oro y después de una sonora decepción, ha sabido gestionar de forma madura sus opciones para acabar como quería.

Por último, me niego a dedicarle un párrafo al arbitraje del colegiado Delgado Ferreiro. Hacerlo sería menoscabar lo sucedido sobre el terreno de juego y sobre todo, otorgarle el protagonismo que ha estado buscando en varias ocasiones. Y que bajo ningún punto de vista merece.

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